|
Los pilotos defienden su derecho constitucional. Para qué voy a hablar, si nos vais a crucificar igual!" Y así, uno tras otro, los pilotos de Iberia con los que había intentado contactar declinaban comentar el conflicto. Parecían dar por perdida la batalla mediática que los ha encasillado en un cliché de casta privilegiada, dispuesta a utilizar como rehenes a miles de pasajeros para lograr sus desmesuradas pretensiones. Todos me remiten al portavoz de su sindicato. Allí, Carmen Tous, directora de comunicación del SEPLA despliega la teoría del matrimonio: "Cuando un matrimonio fracasa, normalmente la culpa es compartida. Aquí parece que los únicos malos seamos nosotros". Me veo arrastrando las maletas ante un vuelo suspendido por la huelga de unos profesionales que ganan una media de 24 millones anuales, perdiendo el avión de enlace, días de vacaciones, entrevistas profesionales concertadas... Por eso la primera pregunta que se me ocurre es aquella que se han estado repitiendo pasajeros y medios de comunicación estos días y sobre la que pivotan buena parte de los argumentos utilizados contra los pilotos. -Pero, oiga, ¿qué más quieren? -Solamente aquello a lo que tenemos derecho. -¿No son ya los segundos que más cobran en Europa? -Esos son datos de la compañía. Una auditoría independiente encargada por Lufthansa muestra que los pilotos de Iberia son los segundos que menos cobran, sólo por delante de SAS (Scandinavian Airlines). -Reconocerá, al menos, que están entre los que menos trabajan. -Los bajos índices de productividad, y la compañía lo sabe muy bien, son algo coyuntural y se deben al hecho de que Iberia ha comenzado un rejuvenecimiento de la flota y un 20% de los pilotos se encuentran en fase de formación. -Iberia acaba de presentar una demanda laboral contra ustedes en la que pide una indemnización de 17 millones de euros (2.830 millones de pesetas) por los daños causados en la huelga de celo que mantuvieron los pilotos entre el 26 de febrero y el 7 de marzo. -¿Se imagina al director de Inditex llamando chantajistas a sus trabajadores? ¿Qué repercusiones tendría en su cotización en bolsa? Sus argumentos parecen razonables. Los de Iberia también: Ángel Mullor, consejero delegado, asegura que la compañía no puede ceder a las pretensiones de los pilotos, ya que comprometería la viabilidad económica y el futuro de la empresa. Estima en más de 18.000 millones de pesetas el costo de las subidas reclamadas por los pilotos y jura haber puesto encima de la mesa el máximo que la compañía podía permitirse. Los diez días de huelga podrían hipotecar la compañía durante varios años. Desde el SEPLA replican: "Nuestro sindicato tiene 14 secciones sindicales en otras tantas compañías aéreas. Negociamos con los empresarios más duros de este país y siempre acabamos llegando a acuerdos." -¿Y? -Nosotros no tenemos nada contra Iberia. Pero sí contra la mala gestión de recursos humanos que están realizando sus directivos. La empresa ahora es privada, pero los gestores siguen siendo los mismos. ¿Quién dice la verdad? ¿A quién corresponde y en qué medida la responsabilidad del caos en el tráfico aéreo que previsiblemente provocará este conflicto durante los meses de julio y agosto? Resulta más fácil responder quién sufrirá las consecuencias. Porque, de nuevo, los pasajeros son el arma arrojadiza que Iberia y sus pilotos esgrimen en su negociación sindical. En este sentido resulta paradójico comprobar que la secuencia de los conflictos anteriores es siempre la misma: el SEPLA plantea reivindicaciones que la empresa rechaza, se inicia una huelga que amarga las vacaciones y los negocios de miles de usuarios y, una vez concluida ésta, el SEPLA acaba obteniendo lo que pedía. ¿Volveremos a asistir al mismo ritual? Antes, cuando la compañía era pública, el uso de los pasajeros como rehenes hacía que el Gobierno fuese más sensible ante la presión de la opinión pública, pero ¿qué pensarán ahora los accionistas ante la radical falta de acuerdo entre la empresa y un sector de sus trabajadores que genera, según datos de Iberia, unas pérdidas de 1.400 millones por cada día de huelga? -No somos nosotros los que hemos regulado el uso de la huelga, se trata de un derecho amparado por la Constitución y como sindicato es justo adónde no queremos llegar. Pues cuando hay retrasos y la gente se queda tirada en Francfort, nosotros también nos quedamos allí esperando. Nuestra suerte está unida a la de los pasajeros más de lo que la gente cree. En el SEPLA que como han comprobado tiene respuesta para todo, consideran además muy peligroso que la compañía soliviante a los pasajeros. "Tener a la gente cabreada a 10.000 metros de altura y sólo separada por una puertecita... En el año 1999 ya se produjeron motines a bordo", apunta Tous. Celo y seguridad Sin embargo, aparte de la compañía, son muchos los que piensan que el sindicato ha llevado demasiado lejos su derecho constitucional. Su poder de coerción siempre ha dispuesto de un arma muy eficaz, casi imbatible: las medidas de seguridad aérea son tan estrictas que simplemente siguiendo al pie de la letra el reglamento ningún avión despega a tiempo. Un piloto puede, lo dice el reglamento, no empezar a rodar mientras las pantallas que informan sobre las medidas de seguridad a bordo están desplegadas, o no abrir la comunicación con la torre de control hasta que las bodegas estén cargadas, todos los pasajeros a bordo y las puertas cerradas. Y si esto constituye una huelga de celo encubierta lo dirimirán en esta ocasión los tribunales tras la demanda presentada por la compañía por las pérdidas de la pasada primavera. Lo que no deja de resultar absurdo es que para que los aviones salgan a su hora se deba incumplir el reglamento de seguridad. Pero el reflejo de que, más allá de la legalidad de su reivindicaciones y de la huelga que acaban de iniciar, los pilotos parecen haber franqueado una frontera ética menos tangible, resulta fácil de visualizar cuando se pide la opinión a los distintos colectivos que trabajan a su lado. La Asociación Sindical de Pilotos de Aviación (ASPA) solicitó esta semana a los usuarios que "no generalicen" las críticas a todo el colectivo de profesionales. Al tiempo que ponía de manifiesto el "malestar" de los 400 pilotos que forman parte de ese sindicato, la mayoría de ellos empleados en compañías privadas de aviación, por los "insultos" que reciben en los aeropuertos por parte de los pasajeros. "Una aclaración previa -apunta el comandante José Ortega, miembro de Aspa-, de los casi cinco mil pilotos españoles sólo unos 1.800 pertenecen al SEPLA. Así que no todos los pilotos trabajamos en Iberia, ni todos los de Iberia están afiliados alSEPLA. Somos un colectivo de trabajadores privilegiados que cobramos mucho, es cierto, pero también profesionales muy bien cualificados y garantes de las operaciones aéreas. Sin embargo, el SEPLA defiende una problemática muy distinta a la nuestra y no es justo generalizar." CC.OO., a través de su secretario general, José María Fidalgo, califica las reivindicaciones del SEPLA de "desmesuradas" y asegura que los diez días de huelga en periodo vacacional los convierte en un grupo de presión formado por "insolidarios e irresponsables". Por su parte, el responsable del sector aéreo de la UGT, Juan José Hirschfeld, denuncia la opacidad que siempre han mantenido en las negociaciones laborales tanto el SEPLA como Iberia. "No hay claridad en ninguna de las dos partes, y nadie puede saber lo que está pasando, porque se negocia a oscuras, en secreto y al margen de todos los colectivos de Iberia." Aunque Hirschfeld constata lo evidente: que el conflicto de Iberia y los pilotos es similar a otros anteriores: "Al final, el SEPLA gana por goleada y no parece importarle lo más mínimo las consecuencias. No vamos a consentir que nadie, consciente o inconscientemente, lleve al matadero a tantos miles de trabajadores que honesta y dignamente han apostado, hasta con sus ahorros, por una Iberia sin más sobresaltos de futuro". Sin embargo, durante esta primera jornada de huelga, el personal de tierra y los auxiliares de vuelo, constata Hirschfeld, han comenzado a percibir que los pasajeros han afinado el tiro. Y que los insultos que durante los pasados conflictos habían tenido que sufrir todos -desde "señoritos" a "hijos de..."-, ahora se reservan a los escasos pilotos que se atreven a transitar por las zonas de pasajeros con el uniforme. Pero cuando, para acabar, le recordamos a la directora de comunicación del SEPLA su parábola sobre el matrimonio y le pedimos una autocrítica sobre la parte de responsabilidad de los pilotos, no se le ocurre otra cosa, tras meditar un buen rato, que "haber aguantado tanto tiempo sin reclamar la anulación de la clave 104 con la que aceptamos reducir nuestro salario mientras la compañía no tuviese beneficios. Y eso sucede desde 1997". Declararse paciente es una curiosa forma de hacer autocrítica. Pero, ¿son ellos los únicos malos de esta película que puede arruinarnos las vacaciones?
fuente: la vanguardia
|